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viernes, 26 de agosto de 2016

La virtud cotidiana

De El Error de Narciso, de Louis Lavelle (1939):
La vida real es esta vida humilde y común que no es visible sino a un número muy pequeño de los seres, con los cuales estamos unidos de manera muy estrecha y de la cual se apartan rápido los que son ávidos de aparentar y que tratan de brillar en un teatro más grande. Esta vida está hecha de infinidad de emociones, de pensamientos, de acciones que, en cada instante, nos brindan una comunicación real con las cosas y con las personas que nos rodean. Más allá de un círculo muy pequeño, todos estos movimientos de nuestra alma nos escapan, su intimidad decrece, los efectos que producen no dependen más de nosotros.
No hay que despreciar todos estos acontecimientos de breve duración, que llenan cada una de nuestras jornadas, todos estos incidentes de la vida cotidiana que no dejan huella y no encuentran ninguna repercusión, pero en los cuales todo nuestro ser no cesa de comprometerse; los únicos a los cuales podemos dar un sentido vivo y pleno y que nos permiten sin duda, alcanzar en cualquier punto un contacto con el absoluto. Si cada uno de nosotros supiera dirigir su mirada hacia ellos, y consagrarles todos sus cuidados, no habría más necesidad de estos grandes proyectos mediante los cuales nosotros tratamos de cambiar la faz del mundo. Ésta se cambiaría sola, sin que nosotros lo quisiéramos.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Un nuevo día...

Ganas de levantarme a la mañana.
Ganas de sábado, de domingo. También de lunes. Como siempre.
Crear. Cambiar ideas. Mirar. Pensar. Aprender. De vuelta.
Todos podemos. Esa es la magia.

Guarda.

Absolutizar lo relativo.
Misión y persona se mezclan. Difíciles de separar.
Ya traté. No funcó hasta ahora.

Juan Carr. Parece una misión caminante. Cómo hace?
No me gusta la pregunta. Parece mal hecha. La respuesta no me ayudaría.

Construir mi camino. Qué me piden? Qué se necesita? Qué quiero? Von Balthasar.
Entonces: qué elijo?

Tensión permanente.

Hace rato que no lo traía a la conciencia, pero me surge esto: "Hay un momento para todo".
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:

un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado
un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar
un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse
un tiempo para buscar y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

Eclesiastés, cap. 3
Mañana será otro día entonces. Sábado.

jueves, 14 de marzo de 2013

Habemus Papam: FRANCISCO

Sin palabras me quedé.

Lo proceso un poco más y me pongo a pensar en lo que le debe haber pasado por la cabeza estos dos días, a medida que su nombre sonaba más y más...
Lo que habrá pensado ayer cuando almorzaron, cuando quizás ya parecía definirse el partido... todo lo que se le habrá cruzado por la cabeza...
Sus padres... su padre... su madre... sus amigos...
Su iglesia y sus curas de Buenos Aires, en especial sus colaboradores más cercanos - entre ellos el querido Padre Martín...
Sus curas de las villas...
Sus viajes en colectivo y subte, su cuarto simple de la Curia, su devoción a Santa Teresita...

domingo, 8 de abril de 2012

Pascua, según von Balthasar

En este domingo de Pascua, copio y pego unos párrafos del libro El Corazón del Mundo, un libro que nunca deja de sorprenderme, escrito por Hans Urs von Balthasar.


No voy a revelarte el misterio en virtud del cual yo superé y vencí tu desesperación. El niño, agotado por las obstinadas lágrimas, acaba de dormirse; a la mañana siguiente ha olvidado su resistencia y su inconsolable pena. Una gran magia reside en esta memoria extinguida: se abre una nueva hoja, comienza un nuevo capítulo. De momento no hay preguntas sobre esto, ya sea que lo sepas o no. Sólo interesa que pude vencerla. [...]
Ya no piensas en progresar, eso está bien. Porque tú progresarías siempre en dirección hacia ti. Realmente tus pasos no te hubieran conducido lejos. Ahora deja de cavilar, deja que los muertos entierren a sus muertos, aparta tu mirada de la miseria de estas cadenas y vuélvela hacia mi miseria, dirige a ella una larga y perseverante mirada. Verás lo que no querías creer. Tu prisión se ha convertido en mi prisión, y mi libertad se ha convertido en tu libertad. No preguntes cómo ha sucedido esto, sino alégrate y da gracias.  [...]