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lunes, 16 de abril de 2012

Tomás, el Mellizo

A propósito del Evangelio de este domingo que pasó, copio otra parte para enmarcar de El Corazón del Mundo:

Acércate también tú, Tomás, levántate de la caverna de tus dolores, pon tu dedo aquí y mira mi mano; extiende tu mano y ponla en mi costado: y no imagines que tu ciego dolor es más penetrante que mi gracia. No te fortifiques en el castillo de tus sufrimientos. Naturalmente crees que tu vista es más aguda que la de los demás, tú tienes pruebas en la mano, no quieres que nadie te dé gato por liebre, y todo en él grita: ¡Imposible! Tú ves el abismo, puedes medirlo con el metro, el margen que hay entre la mala acción y la expiación, entre tú y yo. ¿Quién va a querer luchar contra semejante evidencia? Tú te retiras a tu luto, por lo menos éste es tuyo; con la experiencia de tu sufrimiento sientes que vives. Y si alguien pusiera su mano sobre ese sufrimiento, y tratara de arrancar sus raíces, arrancaría a la vez todo tu corazón del pecho - tanto te has identificado con tu dolor.
Sin embargo, yo he resucitado. Y tu prudente y viejo dolor, en el que te sumerges, en el que imaginas mostrarme tu fidelidad, en el que crees estar junto a mí, es muy anacrónico. Pues hoy me siento joven y feliz. Y lo que tú llamas tu duelo no es más que obstinación. ¿Tienes una medida en tu mano? ¿Es tu alma el criterio de lo que es posible para Dios? ¿Es tu corazón lleno de vacilaciones el reloj en el que puedes leer el designio de Dios sobre ti? Es incredulidad lo que tú tienes por sentido profundo. Pero ya que estás tan lastimado y el patente tormento de tu corazón se ha abierto hasta el abismo de tu propio ser, dame tu mano y siente con ella el latido de otro corazón: en esta nueva experiencia tu alma se entregará y la sombría amargura autoalimentada se quebrará. Tengo que vencerte. No puedo menos de exigirte lo más querido que tienes, tu melancolía. Sácala de ti, aun cuando te cueste el alma y parezca que vayas a morir. Expulsa de ti ese ídolo, ese cascote frío de tu pecho, y en su lugar pondré en ti un corazón de carne, que latirá de acuerdo con mi propio latido. Saca de ti ese yo, que vive por no poder vivir, que está enfermo porque no puede morir: deja que perezca, así por fin podrás empezar a vivir. Estás enamorado del triste enigma de tu incomprensibilidad, pero a ti se te ve y se te comprende, pues mira: si tu corazón te acusa, piensa que soy mayor que tu corazón y lo sé todo. 
Anímate a saltar a la luz, no pienses que el mundo es más profundo que Dios, no pienses que no sabré arreglármelas con él. Tu ciudad está cercada, tus provisiones están agotadas: tienes que rendirte. ¿Qué es más sencillo y más dulce que abrir las puertas al amor? ¿Qué es más fácil que caer de hinojos y decir: Señor mío y Dios mío?

domingo, 8 de abril de 2012

Pascua, según von Balthasar

En este domingo de Pascua, copio y pego unos párrafos del libro El Corazón del Mundo, un libro que nunca deja de sorprenderme, escrito por Hans Urs von Balthasar.


No voy a revelarte el misterio en virtud del cual yo superé y vencí tu desesperación. El niño, agotado por las obstinadas lágrimas, acaba de dormirse; a la mañana siguiente ha olvidado su resistencia y su inconsolable pena. Una gran magia reside en esta memoria extinguida: se abre una nueva hoja, comienza un nuevo capítulo. De momento no hay preguntas sobre esto, ya sea que lo sepas o no. Sólo interesa que pude vencerla. [...]
Ya no piensas en progresar, eso está bien. Porque tú progresarías siempre en dirección hacia ti. Realmente tus pasos no te hubieran conducido lejos. Ahora deja de cavilar, deja que los muertos entierren a sus muertos, aparta tu mirada de la miseria de estas cadenas y vuélvela hacia mi miseria, dirige a ella una larga y perseverante mirada. Verás lo que no querías creer. Tu prisión se ha convertido en mi prisión, y mi libertad se ha convertido en tu libertad. No preguntes cómo ha sucedido esto, sino alégrate y da gracias.  [...] 

martes, 24 de enero de 2012

Lo que me quedó de las lecturas del Domingo 22Ene12



1era Lectura
:  Jon 3, 1-5. 10
Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.

Salmo:  24
Muéstrame, Señor, tus caminos

2da Lectura:  1 Cor 7, 29-31
Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo.

Evangelio:  Mc 1, 14-20
"El tiempo se ha cumplido: el reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".

Las primeras veces que leí esa frase del Evangelio nunca dudé de un significado: el hecho de que el Reino de Dios se estuviera acercando era lo que nos obligaba a convertirnos.
Pero después le vi otra vuelta también, que no sé si está bien: porque el Reino de Dios está cerca es por lo que podemos convertirnos - olvidándome de que yo no puedo convertirme por mí mismo, sino que me tengo que dejar hacer por Dios.
Justamente la cercanía del Reino de Dios me hace más capaz de conversión, tengo más oportunidades. Si el Reino de Dios estuviera lejos, quizás la conversión también.

Pero el Reino de Dios está cerca.

lunes, 16 de enero de 2012

Lo que me quedó de las lecturas del Domingo 15Ene12


1era Lectura: 1 Sam 3, 3b-10.19
"Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras."

Salmo:  40,2.4.7-10
"...tu ley está en mi corazón"

2da Lectura: 1 Cor 6,13c-15a.17-20
¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?

Evangelio: Jn 1, 35-42
"Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?". "Vengan y lo verán", les dijo.
Lo que dijo Benedicto XVI sobre estas lecturas:
Queridos amigos, pidamos a la Virgen María por todos los educadores, especialmente por los sacerdotes y padres de familia, para que sean conscientes de la importancia de su rol espiritual, y favorezcan en los jóvenes, además del crecimiento humano, la respuesta a la llamada de Dios para decir: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".